Pages Menu
Categories Menu

Públicado por el Dic 1, 2015 in Movilidad Sustentable, SliderHome |

102 años del Subte de Buenos Aires

102 años del Subte de Buenos Aires

Hoy martes 1 de diciembre se celebran los 102 años del subte. Este medio de transporte nació con la actual Línea A, que se convirtió en la primera de la Ciudad y de Latinoamérica y la decimosegunda en el mundo en contar con este transporte público subterráneo rápido e imperceptible a los ojos de los transeúntes, salvo por unas ligeras vibraciones en la superficie.
Esta innovación, impulsada por el espíritu de la Argentina del Centenario, tuvo un impacto inmenso sobre toda la ciudad, tanto por los cambios fisonómicos que generó como por la significación que adquirió para la gente de la época.
Esta inauguración correspondió al trayecto Plaza de Mayo – Plaza Miserere de la Línea A y estuvo a cargo del entonces Presidente Roque Sáenz Peña y el Intendente Municipal Dr. Joaquín de Anchorena. Posteriormente, el 1º de abril de 1914 la Línea A llegó hasta Río de Janeiro y 90 días más tarde se inauguraba el tramo final hasta Primera Junta, completando un recorrido de 7.035 m, dividido en 14 estaciones.

Las doce ciudades del mundo, pioneras como la nuestra, fueron Londres (1863), Atenas (1869), Estambul (1875), Viena (1893), Budapest (1896), Glasgow (1897), París (1900), Boston (1901), Berlín (1902), Nueva York (1904), Filadelfia (1907) y Hamburgo (1912).

 

Buenos_Aires_-_Subte_-_Construcción_de_estación_Sáenz_Peña_(1912)

Su construcción….

En 1911, con más de 1500 hombres de la Compañía de tranvías Anglo Argentina, comenzó la construcción del túnel de la Línea A.
Paralelamente, en Europa, empezaron a fabricarse los coches. Dos años más tarde, el 1° de diciembre de 1913, se inauguró el tramo Plaza de Mayo – Plaza Miserere y en total transportó a más de 170.000 pasajeros.

La evolución en la forma de construir los subtes a través de los años

Desde las primeras estaciones de la Línea A hasta la actualidad, los métodos fueron cambiando para reducir el impacto ambiental.
Pero desde aquel entonces, en el que las grandes obras realizadas a cielo abierto despertaban la curiosidad de los vecinos que se acercaban a mirar, las técnicas de construcción fueron cambiando, fundamentalmente para reducir el impacto ambiental.
A continuación te contamos cómo fueron evolucionando los procedimientos y las ventajas de cada uno.

Un viaje subterráneo

En zonas densamente urbanizadas y pobladas como Buenos Aires, el subte cuenta con una ventaja fundamental que es la de correr bajo tierra. De esta manera, permite unir puntos alejados de la ciudad, hacer el viaje mucho más rápido y reducir las consecuencias negativas en el medio ambiente.
Afortunadamente, el suelo de la ciudad presenta muy buenas condiciones de estabilidad que facilitan la excavación, un trabajo en el que se utiliza una gran cantidad de mano de mecanización parcial, con herramientas neumáticas y máquinas excavadoras.

linea_a_vieja

Diferentes procedimientos de construcción

A cielo abierto / cut and cover

A principios del siglo XX, para construir la línea A, la más antigua de la red, se cortó el tránsito íntegramente entre Plaza de Mayo y Plaza Miserere.
Este método, denominado a cielo abierto, fue el primero en ser implementado. Si bien es el más rápido y el más económico, tiene un impacto muy negativo sobre la circulación vehicular, requiere romper el pavimento para poder cavar los pozos, y afecta a los comerciantes de la zona durante el período de ejecución de la obra.
Por eso, desde la década de 1930 se avanzó en otras técnicas menos perturbadoras de la vida urbana.
Con el correr del tiempo, se implementó la variación cut and cover, que trabaja por mitades: se corta parte de la calle, se cava el pozo, se colocan los pilotes y, una vez que se construye la losa superior, se reabre el tránsito y se trabaja del otro lado. Luego, las obras continúan de forma subterránea, con escaso impacto en la superficie.
A cielo abierto es el método representativo de la Línea A.

linea_h_0

En caverna

El método cut and cover permite trabajar a nivel más superficial: hasta 6 metros de distancia entre la calle y el andén aproximadamente. Pero ocurre que, muchas veces, es necesario hacerlo a mayor profundidad, por la interferencia de otras líneas o servicios públicos.
Por eso, desde hace tiempo, comenzó a implementarse el método en caverna, más beneficioso a nivel ambiental, ya que la obra se ejecuta íntegramente debajo de la superficie.

Más allá del paso del tiempo, las modalidades a emplear dependen de las características del suelo a fundir, el emplazamiento de otras líneas anteriores y la interferencia con servicios públicos, entre otros condicionantes.

 

 

 

Fuente: Metrovias y Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires